There are places I remember
Es jueves y se levanta, pero con ganas de seguir acostado, se pone el vaquero que sistemáticamente deja al lado de su cama cada vez que se acuesta, se pone el primer buzo que encuentra, se la va los dientes y toma parado su café con leche. Sale y una fuerte brisa de principios de otoño o de finales de invierno lo recibe. Caminando piensa si se olvida de algo, revisa la mochila y ve que todo esta en orden.
Llega a la parada, espera unos minutos y llega el bondi, se sube y ve que el único lugar libre está pegado a la persona que más quiere evadir y más quiere encontrar. Se sentó, y ahora tiene que encontrar una charla lo suficientemente superficial como para no caer silencios incómodos, cosa que es muy difícil de eludir, más hoy en día, en que todos los silencios ya están hablados. Pasa esa prueba, con pena nostálgica y con un poco de gloria de amnesia.
Entra a la facultad y se da cuenta de que todos los bancos están ocupados, y se va, con el culo frío y con la cabeza más cerca de ningún lado y más lejos de cualquier lado, nunca podría ser productiva una clase.
Pasa por cinemateca en donde se está estrenando una película de un director croata y entra, pasa la primera media hora, y se da cuenta que la película no tiene nada que ver con él, el nunca paso la depresión de posguerra, al menos no de esa guerra.
Se cuelga el discman y escuchando al Príncipe, se va, y pensando que fue bueno dejar de ir al psicólogo, con el narrando su vida le basta, y casi casi que le sobra.
LUTHOR, LEX LUTHOR
Llega a la parada, espera unos minutos y llega el bondi, se sube y ve que el único lugar libre está pegado a la persona que más quiere evadir y más quiere encontrar. Se sentó, y ahora tiene que encontrar una charla lo suficientemente superficial como para no caer silencios incómodos, cosa que es muy difícil de eludir, más hoy en día, en que todos los silencios ya están hablados. Pasa esa prueba, con pena nostálgica y con un poco de gloria de amnesia.
Entra a la facultad y se da cuenta de que todos los bancos están ocupados, y se va, con el culo frío y con la cabeza más cerca de ningún lado y más lejos de cualquier lado, nunca podría ser productiva una clase.
Pasa por cinemateca en donde se está estrenando una película de un director croata y entra, pasa la primera media hora, y se da cuenta que la película no tiene nada que ver con él, el nunca paso la depresión de posguerra, al menos no de esa guerra.
Se cuelga el discman y escuchando al Príncipe, se va, y pensando que fue bueno dejar de ir al psicólogo, con el narrando su vida le basta, y casi casi que le sobra.
LUTHOR, LEX LUTHOR
