
Acostado intentando conciliar el sueño, intentaba tararear una canción de Cacho Castaña, mientras se rascaba el testículo izquierdo buscando algún bulto cancerígeno.
Ya en estado REM. sonó el timbre y era un amigo de la escuela, que lo había perdido en la segunda guerra mundial de seguidores de Natalia Oreiro contra personas que se levantan con el pie izquierdo, toda esta guerra en medio de la búsqueda del soldado Ryan, que estaba escondido discutiendo sobre el rulografo y su repercusión en las personas con Parkinson y Tito Puente. Ryan le dio a nuestro amigo dormilón un tableta de LSD., que le había robado de la mesita de luz del Chengue Morales. Y allí comenzó una tertulia referente a la vida y la muerte, sobre cómo hacer una bufanda a crochet y de cómo comer una hamburguesa sin que te quede ketchup en los labios o en la epidermis del cachete.
- Y si ya lo dijo Heráclito- dijo uno- el que quiere celeste que le cueste – mientras se comía una hamburguesa, con una prolijidad digna de una travestí-lesbiana.
Heráclito llamó a Aristóteles, que estaba en el otro cuarto jugando al tetris sin joystick. Ryan comenzó a mostrar sus heridas de la segunda guerra, y ahí fue cuando Pitágoras que pasaba por allí con la mano en la hipotenusa de su ingle, empezó a triangular, y a restituir lo que retiene indebidamente en su poder (vomitar), vómito que cayó en la cara de los hermanos Wright, que se estaban fumando un faso para volar al más allá.
Ricky Maravilla que estaba fornicando detrás del sofá con la Bomba Tucumana, gritaba como un petizo enfurecido porque no lo dejan subir a la montaña rusa.
Sócrates discutía con unos sofistas sobre el existencialismo alemán y sobre que tendrá el petizo que se las garcha a todas. Ricky que escuchaba muy atento la conversación, pese a que tenía un pesón en su oido izquierdo, le contestó seré petiso pero me deslizo.
Al fin y al cabo la última cerveza es la que te hace decir pavadas ¿o no Jaime?
-mmm no se lo merece.
lex luthor
